La original obra de Jean Carlu, diseñador

A los 18 años, Jean Carlu (1900-1997), un famoso diseñador gráfico francés, perdió su antebrazo derecho, cuando empezaba a estudiar arquitectura, debido a un accidente en el que fue arrollado por un tranvía en París. Como era miembro de una familia de arquitectos (su hermano Jacques Carlu, diseñó el Palacio de Chaillot en París), decidió aprender a trabajar el diseño con la mano izquierda y se dedicó a la elaboración de carteles, y luego otras aplicaciones del diseño gráfico. Comenzó su carrera como diseñador de carteles en 1919, después de participar en una competencia para un fabricante de productos dentales: Glycodont. Desde 1919 hasta 1921 se desempeñó como ilustrador, después de lo cual trabajó en una agencia que diseñó anuncios. En ese período realizó su primer póster en estilo art deco, el afiche para la película “The Kid” de Charlie Chaplin.

Carlu comprendió entonces que las tendencias del diseño debían estar alienadas con las nuevas formas del arte de la posguerra. Le atrajo el cubismo y las obras de Juan Gris y Albert Gleizes. Combinó formas y estructuras geométricas poderosas con un conjunto de imágenes fuertemente simbólicas. Fue uno de los primeros en darse cuenta de que para fijar una marca registrada en las mentes de los consumidores, es necesario realizar un proceso en el que se apliquen formas esquemáticas y colores expresivos. Estas son las características que le dan a sus carteles y otras obras su calidad distinguible.

Hizo un análisis desapasionado y objetivo del valor emocional de los elementos visuales. Para estudiar la efectividad de la comunicación en un ambiente urbano, Carlu condujo experimentos en que los carteles pasaban a diferentes velocidades frente a los espectadores, de manera de poder comprobar la legibilidad y el impacto de sus diseños. En 1940 estaba trabajando en los Estados Unidos para el gobierno francés, justo cuando los alemanes invadieron Francia. Eso le obligó a quedarse a vivir en los EE.UU., cosa que hizo hasta 1953. Durante ese período desarrolló algunos de sus trabajos más destacados, incluyendo carteles para las fuerzas armadas norteamericanas.

En sus mejores diseños las palabras y las imágenes están entrelazadas por mensajes breves de gran poder. Si bien hasta el inicio de la Segunda Guerra mundial su estética fue muy cubista y modernista, su experiencia en América le amplió su visión, y durante su larga trayectoria trabajó con muchos estilos y lenguajes. Carlu buscó siempre comunicar la esencia del mensaje: “para qué utilizar dos líneas donde basta con una, o por qué emplear dos ideas donde una sola puede transmitir mejor el mensaje”. Intentó siempre estar al día con las tendencias visuales de su época, pero a su vez marcó a muchos profesionales que aún hoy lo ven como un modelo que sentó las bases de la comunicación gráfica del siglo pasado.

 

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